Al final somos eso, un montón de retazos pequeñas historias, algunas profundas, otras no tanto, estamos echo de aquellas cosas que nos van pasando que nos marcan que nos definen y nos redefinen, cambiamos caminos y volvemos por caminos ya conocidos, nos aventuramos, nos animamos, nos detenemos, avanzamos, nos desviamos, nos encontramos, nos perdemos, despertamos de sueños, creamos ilusiones, soñamos de nuevo y volvemos a despertar, nos acercamos, nos alejamos, días de mucho sol, días grises y tormentas, nos secamos la lluvia, peinamos nuestros cabellos que el viento se encargo de enmarañar , el camino por delante se abre nuevo, temores nuevos, nuevos desafíos, respiramos profundo, nuevo aire que llena nuestros pulmones, si estamos echo de aquellas cosas que nos van pasando, mejores, peores más maduros, más inteligentes, tropezamos en la misma piedra sin volver a verla, la esquivamos, sabiendo lo que no queremos, elegimos, decidimos, nos hacemos cargo de nuestras propias culpas, descubrimos aquellos culpables disfrazados de inocentes ,heridas nuevas, heridas por cerrar y viejas cicatrices conviven, más cautos, más aterevidos, más fuertes
El cielo se vistió de pequeñas nubes que anticipan la primera lluvia del verano Los silencios se amplifican, leemos más entrelineas que lo que las propias palabras dicen Es diciembre, la vorágine de personas y sentimientos corren en direcciones opuestas Tapamos, destapamos, atentamos contra nuestro presente agigantando imágenes de nuestro pasado Nos repetimos, por falta de pericia volvemos a encallar en los acantilados de historias que nos marcaron, loco círculo interminable Autoboicot, cayendo en eso de lo cual siempre huimos, abrimos puertas cerradas o jugamos inconscientes con el picaporte para abrirlas de nuevo Culpamos a esta parte del año sabiendo que no es la cronología de los días sino nosotros mismos.
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